La extraña Cuba

Para Navidades suelo pasar algunos días en familia e irme fuera para fin de año; creo que cada año que pasa, el fin de año es más excesivo en las ciudades, con precios desorbitados y comida y bebida de mala calidad que realmente no hacen que la noche sea nada especial, al contrario. Nunca la recuerdas por lo buena que era la comida o la bebida, sino por la compañía que tuviste, o al menos yo.

Este 2017 decidí vivir el fin de año en Cuba. Hacía tiempo que quería ir pero nunca acababa de llamarme la atención. Seguramente por desconocimiento y desinformación. Como los vuelos desde Nueva York son relativamente baratos (comparados con los de España) me decidí a visitar el país con dos amigos más durante 8 días. Aparentemente es una buena época ya que no hace muchísimo calor, pero tampoco hace frío.

Te debes sacar un visado en el consulado en España mismo o por internet, si vives fuera como yo, que cuesta alrededor de 20 euros. Al comprar el vuelo te piden que des el motivo de tu visita y como no tienes opción de poner turismo, nosotros pusimos que íbamos a ayudar a la gente de allí. La cosa se complica un poco más para los Americanos porque tienen restricciones, pero para los europeos creo que no ponen ningún problema con los visados o al entrar al país.

Llegamos al aeropuerto de La Habana después de 3 horas y media de vuelo. La Habana es el único aeropuerto internacional que tienen y obviamente el taxi ya lo habíamos pactado con el chico del Airbnb dónde nos quedamos las primeras noches en la misma Habana. 30 cucs nos habían dicho. Bueno, en ese momento lo vimos normal. Al llegar tienes que cambiar dinero en el aeropuerto a pesos convertibles (CUCs – 1€ es 1,22 cucs aprox.). Yo recomendaría que cambiaras al menos una pequeña cantidad ya que si luego cambias en la ciudad o en hoteles tienes que tener cuidado con la tasa de cambio. Cajeros también encontrarás pero depende de dónde estés puede que no haya muchos o que no tengan dinero. Mi gran sorpresa fue que las tarjetas Americanas no funcionan, directamente no las aceptan, y yo, ingenua de mí, traía dólares en efectivo, claro. En la cola para cambiar dinero en el mismo aeropuerto encontramos a una pareja que tenían CUCs y querían cambiarlos a euros o dólares. Fueron ellos los que me explicaron que cualquier transacción con dólares es penalizada con un 10% de comisión aparte de cualquier otra comisión que le apliquen. Por lo tanto, a mi no me merecía la pena cambiar mis dólares en ninguna casa de cambio, así que le cambié los dólares por CUCs a la pareja y ambos salimos ganando. Mientras seguíamos en la cola, taxistas nos ofrecían llevarnos a la Habana por 20 CUCs… pero nosotros ya lo teníamos reservado. Lección aprendida para la vuelta Resultado de imagen de emoji guiño.

Llegamos al apartamento de Habana Centro (al otro lado del famoso Capitolio) y para que os hagáis una idea de cómo es el barrio aquí va una foto de una de las mejores calles.

IMG_1248Es un barrio único y familiar, la pura Habana. Al llegar nos preguntaron si queríamos contratar el servicio de desayuno con Diana, una mujer fantástica que nos hacía el desayuno cada día por 4 CUCs. Os dejo también una foto porque la verdad que los echo mucho de menos… de lo mejorcito de la estancia en esa zona. Zumos y fruta fresca todos los días y huevos, patatas, croquetas, tortilla, lo que quisieras.

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El tema se nos complica para conectarnos a Internet. No es que necesitáramos internet todos los días, pero no contábamos con que fuera tan difícil encontrar conexión. Primero de todo, necesitas unas tarjetitas de Etecsa que valen 1 cuc la hora, y en algunos sitios como hoteles te la venderán por 1,5. Recomiendo comprar más de una a la vez para ahorrar colas porque los sitios abren a ciertas horas y se forman unas colas importantes. Una vez tienes la tarjeta, tienes que encontrar un sitio público con internet. Éstos son plazas o grandes hoteles. Sin la tarjeta, no podrás acceder a Internet de ninguna manera, por mucho que pagues una millonada en tu país y tengas el mejor plan de cobertura de internet. Te dan un código y una contraseña que tendrás que ingresar en tu teléfono cada vez que quieras conectarte y tienes que recordar apagar el Wi-Fi cada vez que no lo uses porque sino seguirá consumiendo datos. Los que tengáis iphone, veréis que incluso se nos complica más porque a veces la página para introducir los datos no funciona… ¡ah! y todo el país funciona así. No os creáis que es únicamente el turista… ellos tampoco tienen internet en sus hogares o teléfonos y cuando lo tienen, está censurado también. Según qué información no pueden verla y pueden meterse en problemas si ven o acceden a páginas o información que no deberían. Aunque nos comentaron que esto cambiaría dentro de poco. Algunos tienen un amplificador para que les llegue mejor la conexión de alguna plaza, pero vaya que si no recargas con la tarjetita, nada de nada.

Día 1 y 2 – Habana

Estos dos días nos dedicamos a visitar La Habana a pie, desde Habana Centro hasta Habana Vieja es un paseito y realmente puedes ver todo el centro andando sin problema. Delante del famoso Hotel Inglaterra encontraréis infinidad de coches antiguos, que ahora el 99% son taxis, para poder dar un paseo por la ciudad. Es como volver a vivir en los años 50.

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Hay que saber que tienes que negociar los precios SIEMPRE. Nunca te quedes con el primer precio que te digan, a no ser que no te importe pagarlo, claro está. Dar una vuelta en uno de estos taxis descapotables nos dijeron (y nos enseñaron el flyer) que costaba 60-120 cucs. Nosotros al final hicimos casi 3 horas de paseo en descapotable por 70 cucs y nos llevamos a un guia que conocimos por la ciudad que nos iba explicando todo. En realidad esa fue la clave del paseito.

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Comer y cenar por la calle Obispo veréis que es mucho más barato que cualquier otro sitio. Os iréis encontrando a “caza turistas”, por llamarlo de alguna manera, que son la mayoría hombres que se ofrecen de guías. Te pueden explicar sobre la ciudad, sobre la historia de Cuba, te pueden llevar a restaurantes, pactar excursiones, básicamente todo. Obviamente Cuba es un país que vive del turismo, así que es la única manera que tienen de ganarse la vida. Por ello, la mayoría se llevan comisión de los sitios a dónde te llevan, así que id con cuidado con los precios y nunca dejéis de cuestionar o negociar. No son mala gente para nada, pero hay que entender que somos su única fuente de ingresos. Así que hay que tener en cuenta que ellos intentarán sacar todo lo que puedan de ti para poder sobrevivir y alimentar a su familia.

Pasamos todo el día con uno de estos hombres, no voy a mencionar su nombre para no meterle en problemas, pero la verdad que nos escuchó hablar Español en la calle por la mañana y fácilmente encontró la manera de quedarse con nosotros hasta las 5 de la tarde, ni más ni menos. Nos llevó al lugar dónde se realizan todos los sacrificios. Las consagraciones a las deidades afrocubanas saltan a la vista, y al olfato de los transeúntes, en los parques y calles de toda la ciudad. Las “brujerías” en las calles es un hábito y ya se convive con animales muertos contaminando el ambiente urbano. Ellos sacrifican para poder obtener bendiciones o beneficios y acuden a la religión Yoruba (santería) para resolver sus problemas. Hay más cola para consultarse con un santero que para la consulta del médico.

La Bodeguita del medio y sus famosos mojitos… nada del otro mundo, echaros una foto y no perdáis mucho el tiempo. La calle es muy curiosa por eso, y la zona también. Vale la pena pasarse pero sin más. El mojito no es nada del otro mundo.

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De las muchísimas cosas que nos explicó sobre la ciudad y sobre la historia de este país, quiero destacar algunas. Y le doy las gracias a este hombre por abrir mis ojos y hacer que nuestro viaje fuera mucho más interesante de lo que podría haber sido solo por conocerle a él en los primeros días y enseñarnos que Cuba no es lo que parece, es peor. El gobierno tiene cámaras en cada esquina, para controlar cualquier tipo de movimiento y habladuría. Cuba es un país muy seguro, gracias a sus cámaras, no hay peligro para los turistas de ningún tipo. De 11 millones y poco de habitantes que tiene Cuba, se rumorea que alrededor de 3 millones son policías o gente relacionada con el Gobierno. Increíble, verdad?

Los medicamentos no llegan y los pocos que hay se venden en las farmacias para los turistas y a precio de turista. Los cubanos apenas tienen acceso a ningún tipo de medicamento, y ya no solo hablamos de medicamentos, sino también de los productos higiénicos para las mujeres o los jabones. NADA. Por eso hay muchos casos de corrupción, como la venta ilegal de medicamentos por parte de algunos farmacéuticos a precios mucho más altos que los estatales. Recordemos que la isla tiene vetada la importación de productos de la mayoría de los sectores del vecino mercado estadounidense debido al embargo que ese país mantiene sobre Cuba. Nosotros, al saber esto, acabamos dándoles todos los medicamentos que traíamos. Y nos arrepentimos de no haberlo sabido antes, así que recomiendo que si vais, llevéis ibuprofenos, paracetamol y medicinas varias básicas para poder dejarlas allí.

Día 3 – Viñales

Para ir a Viñales tienes varias opciones, hay excursiones de un día organizadas con Via Azul (bus) pero también puedes alargar y quedarte más si quieres y hacer excursiones o visitar alguno de los cayos que hay cerca. El Valle de Viñales fue declarado patrimonio de la UNESCO en 1999 y Viñales es un pueblo básicamente 100% turístico. Nosotros alquilamos un taxi para que nos llevara y nos trajera en el mismo día quedándose con nosotros todo el día y llevándonos a los sitios que queríamos y pagamos 50 cucs por persona. Son unas dos horitas y media lo que tardas en llegar desde la Habana.

En Viñales puedes hacer excursiones a pie, en bicicleta y a caballo. La verdad que los paisajes son preciosos y se come genial y mucho más barato que en Habana, por supuesto. Parad en alguno de los barcitos de la carretera antes de llegar, te hacen un bocadillo y un zumo de fruta natural al momento por 3 cucs que sabe a gloria.

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Paramos en la famosa Cueva del Indio que es simplemente una cueva donde te cobran 5 cucs por persona y te dan un paseo en barca de 5 minutos por la cueva, nada del otro mundo. Yo lo evitaría. Lo que sí valió la pena fue ir a casa de los particulares que producen los puros. Ellos no te piden nada por enseñarte y te explican como se hacen los puros desde que se planta la semilla hasta su comercialización. Aprendimos que a los que tienen plantaciones de tabaco el gobierno les exige que se les venda un 90% de la producción a precio muy muy bajo y a los particulares únicamente se les permite quedarse con el otro 10%. Es por esa razón que muchos productores de tabaco han dejado de cultivarlo, ya que trabajaban muchísimas horas y no sacaban beneficio. Y esto no solo se aplica al tabaco, también al azúcar y a cualquier otra plantación que de beneficios. El 90% siempre será para el Gobierno y eso lo tienen controladísimo.

Por la misma cantidad de puros en la ciudad de Habana nos pedían 3 veces más, así que ojo con los precios también. Para que os hagáis una idea, en Viñales 14 puros nos costaron 45 cucs.

También visitamos el mirador de los Jazmines y el Mural de la Prehistoria. Para ver el Mural de cerca, te hacen pagar creo que eran 3 cucs por persona. Nosotros lo vimos desde un poco más lejos ya que nos pareció bastante ridículo tener que pagar por eso.

Día 4 – Trinidad

De Habana a Trinidad puedes ir en bus, taxi o taxi colectivo. El bus se tiene que ir a buscar a Via Azul y eso supone coger otro taxi hasta llegar allí así que no nos salía a cuenta. Nosotros reservamos un taxi para ahorrarnos tanto movimiento por 33 cucs por cabeza que nos venía a buscar a la puerta de casa y nos dejaba en la puerta del siguiente Airbnb, además el taxi era clásico y muy bonito. Nuestro taxista se llamaba Michel, una persona muy linda que recomendaría totalmente, si queréis su teléfono 581-67433.

Al llegar a la colonial Trinidad enseguida nos dimos cuenta de que nos iba a encantar y efectivamente. La gente del Airbnb fue maravillosa. En seguida entablamos conversación y fue allí dónde más aprendimos sobre Cuba. Hay que decir que no todos los Cubanos se abren y te cuentan cosas, muchas veces verás que susurran o miran hacia los lados con miedo de que alguien esté escuchando o les vea hablar con turistas de cosas que no deberían. Ellos pueden ir a la cárcel por hablar de según qué tipo de cosas, así que no se la pueden jugar, y tampoco hablan de ésto con cualquiera. No todos los turistas somos iguales, no todos queremos conocer la verdad de Cuba. Hay muchos que solo quieren ir a la playa a disfrutar de sus vacaciones.

Alquilar una habitación en una casa particular sale mucho más económico y vives la realidad de allí, así que realmente es algo que todo el mundo debería hacer para apoyar al pueblo cubano. Los Hoteles son del Gobierno y en realidad no ayudas al pueblo, sino a la familia Castro.

Para que los cubanos puedan hacer Airbnb legalmente, tienen que pagar una cuota al mes al gobierno (puede variar entre los $50-100) tanto si llenan las habitaciones como si no. Por otro lado, además, tienen que dar un 10% de los beneficios que saquen con cada alquiler al gobierno. Los dueños de las casas particulares también tienen que reportar a la oficina local de inmigración el nombre y número de pasaporte de cualquier extranjero que se hospede en su propiedad, cualquier error o descuido que tengan les resultará en una fácil multa que tendrán que pagar, así que son bastante cautelosos con eso. Trabajan muy duro para poder tener siempre las habitaciones llenas. Veréis que hay miles de alojamientos, y es una pena porque tienen que pagar esa cuota aunque no llenen las habitaciones y eso puede resultar en tener que pagar más de lo que ganan. Así que nunca os preocupéis por no encontrar alojamiento, siempre hay.

Otra de las cosas a tener en cuenta es que, debido a la falta de internet y a la lentitud de éste, muchas veces los caseros reservan la misma habitación dos veces y se ven obligados a tener que cancelar a último minuto. Nuestro casero nos explicaba que muchas veces se conectaba a las 3 y 4 de la mañana cuando nadie más está conectado para poder responder más rápido a las reservas y a las personas de Europa, debido a la diferencia horaria.

En Cuba, al tener solo un banco central del gobierno, al que únicamente los ricos tienen acceso, el resto tienen que usar una agencia que se encarga de los pagos porque no tienen otra manera de recibir el dinero que ganan con Airbnb. La agencia pasa a pagar a cada casero cada X tiempo, así que ellos temen cada día que alguna vez esa persona no pase y se queden sin el dinero que les pertenece ya que muchas veces va con retraso y tarda bastante en llegarles. Por eso también ofrecen los desayunos aparte, para poder ganarse algo más de dinero “en negro” y en efectivo al momento con el que poder ir tirando.

La mujer de nuestro casero nos contaba que ella trabajaba de administrativa para una empresa donde trabajaba casi todos los días de la semana, muchas horas y cobrando $35 al mes. Al llegar a casa estaba tan cansada que no podía dedicarse al negocio de alquilar habitaciones, ni lavar la ropa, ni preparar desayunos, así que decidió dejar su trabajo para poder dedicarse al alquiler de habitaciones ya que le salía mucho más rentable y se ganaban mejor la vida.

La casa cuenta con tres habitaciones, y por el hecho de tener que pagar una cuota más el 10% tenían a su hija durmiendo con ellos para así poder alquilar también la habitación de la niña y tener más beneficios. Podría contar mil historias… pero me voy a centrar en las que más me impactaron. Los cubanos que consiguen hospedar a gente y que parecen “salirse” un poco de lo normal, y con eso me refiero a ganar un poquito más de dinero al mes, son mal vistos por el resto de vecinos. Nos contaban que incluso entre ellos se estafan a la hora de comprar alimentos. Es la ley de la supervivencia. Pero para que veáis la realidad de la situación en la que se encuentran.

Otro dato que tardé tiempo en asimilar es la inexistencia de tiendas o supermercados. No hay. En las zonas hoteleras o turísticas, encontrarás algunas tiendas para los turistas. Obviamente los cubanos, la gran mayoría, no tienen el poder adquisitivo para comprar absolutamente nada en esos lugares. Lo que hacen es traer cosas de fuera, los que pueden (los que salieron en la época de Fidel y viven en México o Miami, por ejemplo), y las venden a los demás, pero en casas particulares. Ellos corren la voz y se juntan en casa de alguien con ropa u otras cosas traídas de fuera para venderla a los demás, y así es como ellos consiguen la ropa o los electrodomésticos, por ejemplo. Se van pasando las cosas de segunda mano de unos a otros, o se quedan la ropa que los turistas dejan. Por eso veréis que mucha gente os pedirá si tenéis ropa de sobras, porque no tienen otra manera de conseguirla.

¿Coches? ¿Buses? ¿Trenes? ¿Para qué?

Los coches son inasequibles para el pueblo cubano. Los que tienen coches “buenos” son los que trabajan para el gobierno o son de la familia Castro. El resto tienen coches super antiguos que se van revendiendo entre ellos y que les cuestan lo que nos cuesta a nosotros un mercedes nuevo. Coches viejos que les cuestan entre 40.000 y 60.000 dólares que en España no valen más de 600 euros. Absurdo ¿verdad? ¿cómo pueden permitirse ellos pagar esa cantidad? Hoy en día ser taxista allí te permite tener una mejor vida, ya que es como realmente la gente puede ganarse un salario mínimamente decente. Además de las propinillas que se van llevando, ser taxista es un lujo.

Todo tiene mucho sentido. Verás a mucha gente haciendo dedo, en bicicleta, en burro o caballo, etc. Es un sistema insostenible y anclado en los años 50 que parece IRREAL.

Volviendo a Trinidad, recomiendo 100% ir a comer a La Botija. Comida increíble con buenos precios y los camareros son la bomba. Pedimos Ropa Vieja y pescado y la verdad que BRUTAL. Mi restaurante favorito de todo el viaje así que haceros un favor a vosotros mismos y comed allí si estáis en Trinidad.

Al salir del restaurante nos vendieron una excursión a caballo por 15 cucs, paseas por la mañana hasta llegar a unas cascadas y luego vuelves. Cansados de tener que regatear, como vimos que 15 era un precio bastante económico, aceptamos. Luego, obvio, nos dimos cuenta de que lo podíamos haber sacado por 10 tranquilamente ya que te llevan a una cascada que se llama El Salto Cubano y la verdad que al llegar encima te hacen pagar 6 cucs más por persona para entrar; ridículo sí. Muy guiri y turístico y te cobran simplemente para sacar dinero, claro. Hay muchas cascadas lindas por Trinidad, así que informaros bien de lo que incluye la excursión y que os enseñen fotos de las cascadas. Otra cosa que tampoco me gustó, fue el estado de algunos caballos. El hombre que nos vendió la excursión traía un caballo precioso y super bien cuidado, y fue lo primero que le pregunté antes de decir que sí a la excursión, me enseñó fotos de los caballos y parecían bien cuidados pero claro, la masificación y el turismo es lo que tiene. Los caballos, algunos, no estaban demasiado bien cuidados. Son una fuente de dinero para ellos y para muchos un medio de transporte. La verdad me quedé muy triste después de la excursión. Me planteé que ya no solo hacemos lo que queremos con la naturaleza, sino también con los animales y con cualquier cosa que sea una fuente de dinero. Nos estamos cargando el mundo poco a poco.

Por la tarde bajamos a ver la famosa playa de Trinidad (pagamos 8 cucs por el taxi los tres) y la playa es bonita, sobretodo la puesta de sol, pero en realidad nada del otro mundo tampoco.

En la Casa de la Música de Trinidad cada día hacen algo diferente, es al aire libre y siempre hay ambiente. Está en una plaza donde también puedes conectarte a internet, aunque por la tarde/noche se llena de gente y la conexión es malísima. Sitio para ir a tomar algo y bailar si apetece.

Día 6, 7 y 8 – Cayo Coco y Cayo Guillermo

Después de nuestro rico desayuno, salimos sobre las 8 de la mañana en un taxi privado hacia Cayo Coco. Tardas unas 4 horitas y son unos 30-35 cucs por persona. Al principio nos iba a llevar un taxista en un coche muy antiguo y no en muy buenas condiciones, pero a los 3 minutos el coche se paró y tuvo que llamar a otro taxista para que nos llevara. El mejor taxista y la mejor persona de todo el viaje – Eric. Un cubanito chiquitito, dulce, una persona increíble. Con él la verdad que aprendí muchas cosas, me puse delante y fui hablando con él todo el camino, pero lo que más me gustó es que él también aprendió mucho de mí y estuvo muy agradecido.

Eric era un profesor de escuela que cobraba 25 cucs al mes. A Eric le encantan los niños y la enseñanza, pero decidió abandonar la escuela porque no estaba de acuerdo con el sistema. La enseñanza en Cuba es gratuita, pero los niños son adoctrinados desde bien pequeños. En las escuelas se enseña lo que el Gobierno quiere que se enseñe, ni más ni menos. Así que Eric decidió dejar la escuela y dedicarse a ser taxista para primero ganarse mejor la vida y segundo sentirse más libre. El taxi no es suyo, es de la compañía de taxis. Él tiene un salario fijo de 36 cucs al mes más las propinas que se lleva (pensad que dar propina es muy importante allí), y con eso vive mucho mejor y puede darle a su hija algún que otro capricho. Trabajando todos los días, eso sí.

Para entrar en la zona hotelera de los Cayos o de Varadero hay una frontera donde todos los taxistas tienen que parar y enseñar la reserva de los pasajeros conforme son ellos los que se alojan en los hoteles. Los Cubanos no pueden acceder a esa zona a no ser que sean taxistas o trabajen en esos hoteles. Incluso los trabajadores de los hoteles tienen un bus que les lleva y les trae cada día. Esa zona es solo para turistas, y ellos no pueden ir a no ser que se hospeden en esos hoteles carísimos… así es de justo todo. Nosotros venimos a ver sus playas bonitas, ellos nos llevan en taxi, y se vuelven.

Llegamos al hotel Memories Caribe en Cayo Coco y bueno, lo de las 5 estrellas nuestras no es nada comparable a las suyas. Este hotel sería, en comparación, un 3 estrellas para nosotros pero la verdad que estaba bastante bien. Si queréis lujo, ese no es vuestro hotel. Nosotros tampoco andábamos buscando lujo, así que nos vino perfecto. Pagamos 50€ la noche por cabeza con el todo incluído. Desayuno, comida y cena de bufet libre y todas las bebidas alcohólicas que quieras de productos sin marca. La gente del hotel fantástica, los camareros todos un amor. La verdad que los Cubanos, a pesar de todos los problemas, son felices y muy bellas personas.

La playa del hotel es preciosa. Nos cogimos el bus al día siguiente por la mañana para ir a visitar Playa Pilar en Cayo Guillermo (el bus vale 5 cucs por persona todo el día) y la verdad que nos dimos cuenta de que Cayo Coco es más bonito. Aquí os dejo una fotito de la playa del hotel, en Cayo Coco.

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Al día siguiente ya debíamos volvernos para Habana porque las distancias son muy grandes y el viaje en coche se hace pesado. La suerte que tuvimos fue que Eric nos diese una tarjeta y nos avisara de que le contactáramos para la vuelta, ya que los taxis desde cualquier hotel de esa zona nos iban a costar un riñón, y así fue. Intentamos contactar a Eric pero como no nos contestaba, preguntamos otros precios y nos dimos cuenta lo ridículo que era que nos querían cobrar casi el doble. Muchos taxis si tienen que venir a buscarte expresamente te cobran la ida y la vuelta, ya que ellos tienen que pagar esa gasolina para ir a buscarte. Llamanos afortunados, pero al final conseguimos contactar con la empresa de Eric y la sorpresa fue que Eric fue nuestro taxista de nuevo. Al final pagamos la mitad o incluso menos de lo que nos pedían el resto de taxistas, que fueron 50 cucs por cabeza y parando en Santa Clara para ver el monumento al Che.

De camino a Santa Clara fuimos leyendo en alto la guía que habíamos comprado, y Eric nos dijo que la mitad de lo que pone en las guías no es la realidad de los hechos. Supongo que cada uno ve y sabe su verdad, pero la de las guías no es 100% la del pueblo cubano. Las guías obviamente cuentan lo que al gobierno le interesa que cuenten. Eric nos comentaba que el 90% de la gente, hoy en día, no querían ni quieren ni a Fidel ni a Raúl, pero tienen miedo. Mucho miedo. Los cubanos le tenían mucho más aprecio a Camilo Cienfuegos (que él si era cubano) y dicen que el Che cambió mucho durante sus últimos años cuando empezó a ver todo el dinero. La desaparición de Camilo todo el mundo tiene claro que fue cosa de Fidel, se lo quitaron del medio. Pero claro, esto es algo que nunca se sabrá 100% seguro ya que hicieron que desapareciera cualquier rastro de lo ocurrido. Pero el pueblo Cubano no es tonto.

Otra cosa muy interesante es que no les dejan plantar para vender y poder ganarse la vida. Cualquier plantación grande tiene que darle el 90% del beneficio al gobierno, como ya he comentado antes. Cuando vas por la carretera con el coche, ves muchísimas plantaciones de cañas de azúcar, pero la realidad es que son TODAS del gobierno, y para los cubanos encontrar azúcar bueno es muy difícil ya que todo ese azúcar es vendido y exportado. Lo mismo les pasa con el café, conocido por ser malísimo ya que a los cubanos se lo dan mezclado con otras semillas para que haya más cantidad. ¿No os parece ridículo? Bueno pues esta es la verdad de Cuba.

Día 9 – La Habana

Llegamos de vuelta a la Habana, acabamos de visitar la zona de la Plaza Vieja que de verdad fue mi preferida. La calle Muralla y todos sus rincones son espectaculares y muy bien conservados. Por la noche hay bastante ambiente en Plaza Vieja también.

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Nosotros nos hospedamos muy cerca, en la calle Habana, con una familia que tenía varias habitaciones en alquiler. No habíamos reservado ni nada, pero por la calle nos la vendieron, nos enseñaron fotos, fuimos a verla y nos pareció perfecta para una noche. La misma persona que nos enseñó las habitaciones, la vimos luego hablando con la policía y pagando una multa por haber hablado con los turistas sin licencia, o cualquier cosa de estas.

Desde allí pactamos el taxi de vuelta al aeropuerto, esta vez sí que fueron 20 cucs ya que habíamos aprendido la lección, y el chico que era un particular con el coche más antiguo y más hecho polvo de toda la ciudad (le tenía que hacer un puente cada vez que lo encendía, con eso os lo digo todo) nos llevó al aeropuerto y nos dejó en una zona de aparcamiento un poco apartada para que nadie le viera traer a los extranjeros al aeropuerto y evitar meterse en problemas. ¡Por suerte se las saben todas!

Cuba, mil gracias por enseñarme TANTO, fue un verdadero placer. Espero que haya una revolución pronto y podáis salir de esta, porque os lo merecéis todo.

¡Fuerza y ánimos!

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Bahamas, Septiembre de 2017

En Septiembre decido a viajar sola a las Bahamas ya que estaba buscando un poquito de calorcito y desconexión playera. Mi viaje son 5 días, así que vuelo desde Nueva York directa a Nassau ya que los vuelos son bastantes baratos y pensé que luego me movería a las otras islas.

Del Aeropuerto de Nassau a mi apartamento (hice airbnb y me quedé en Junkanoo Beach) tuve que coger un taxi, ya que no hay muchas otras opciones. El taxi fueron unos 30 dólares.

La Playa de Junkanoo Beach dónde yo me alojaba está bien, pero no es nada del otro mundo. Lo bueno de esa zona es que andando llegas al centro en 10 minutos y estás cerca de la playa.

En Bahamas usan US dollars pero ellos tienen su propia moneda, que equivale al dolar americano. Nassau centro es pequeño y no hay muchos cajeros, así que si sacáis dinero, sacar una gran cantidad. Las tiendas del centro la mayoría cierran a las 3 de la tarde, algunas otras a las 5 pero solo las de souvenirs. Si quieres hacer compras, debes hacerlo por la mañana. Recuerda negociar TODOS los precios, incluso los tours. Nunca te quedes con el primer precio que te digan.

Sitios que recomiendo para comer en Nassau:

  • Mr Frogs (mejicano con buenos cocteles y buen ambiente de noche, sobretodo cuando llega la gente de los cruceros).
  • Exagon – me pedí una langosta por 40 dólares, increíble. (No dejéis de comer pescado, es todo fresco y buenísimo).

El segundo día me fui al hotel Atlantis y Paradise Beach. Desde el centro de Nassau salen taxis a Atlantis cada 10 minutos y solo tienes que pagar 4 dólares. Una vez en Atlantis puedes comprar un day pass para pasar el día en las instalaciones y playas o simplemente entrar al Casino y las tiendas e ir a la playa pública. Como a mi no me gusta nada que esté relacionado con animales que no estén libres, no compré ningún pase y me paseé por el hotel y fui a la playa pública que está a 5 minutos andando del hotel. Pregunta para poder llegar y ellos te indicarán. La playa es muy bonita, para vi valió mucho la pena, pero también os voy a decir que fui pronto por la mañana, ya que se llena de gente muy rápidamente y entonces pierde un poco el encanto. Empiezan a llegar todos los locales intentando venderte comida, bebida, actividades de agua, y la verdad que agobian bastante. Yo llegue a primera hora de la mañana y lo gocé. Puedes andar un ratito hasta el final de la playa, el color del mar es impresionante. Aquí os dejo una foto para que veáis, preciosa, verdad?

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Al día siguiente quería visitar la Harbour Island, estuve mirando si los vuelos eran la mejor opción, pero los precios eran carísimos y a eso había que sumarle el ir al aeropuerto y pagar taxi de ida y vuelta. Al final me decidí a coger el ferry que me costó 150 dólares ida y vuelta y tarda menos de 3 horas en llegar. Cogí el primer ferry de la mañana y me volví con el útlimo del día. Mirad bien los horarios de los ferrys http://bahamasferries.com/ ya que no hay ferrys cada día a todas las islas. En Harbour Island alquilé un golf cart que es lo que se estila allí, 40 dólares todo el día con gasolina incluída. Cuando bajas del ferry tienes a miles de locales esperándote y ofreciéndotelo, así que no sufras. Como era temporada baja y se estaban preparando para el huracán, no había gran cosa que ver (de hecho no es una isla muy movida) pero la playa es espectacular. La playa más famosa allí es la Pink Beach o Playa rosa, conocida por tener arena rosada. Si os soy sincera, he visto playas con arena más rosada en otros sitios, pero la playa es preciosa de todas maneras. No había mucha gente, pocos locales, pocos sitios para comer. En realidad era exactamente lo que yo estaba buscando. El lugar perfecto para desconectar, el paraíso. Me tiré en la playa unas horas hasta que me fui a comer al Valentines resort (me comí un taco de gambas y estaba buenísimo). De ahí ya me volví a la zona de los ferrys ya que a las 3 de la tarde volvía el último ferry. Creo que en total me pasé 4 horas en la isla, pero suficiente.

El cuarto día reservé con Hidden Beaches el tour para ir a Exuma https://www.hiddenbeachesbahamas.com/exuma. Me costó 400 dólares (sí, bastante caro pero valió la pena). El tour incluye visita a una islita donde hay iguanas y les puedes dar de comer, otra islita donde habitan los famosos cerditos nadadores, comida en otra de las islas donde te puedes bañar con unos amigables tiburones. También incluye la comida y bebidas durante todo el día. El viaje es increíble, te pasas bastante rato en el barco, pero ese día fue mi favorito sin lugar a duda. Los trabajadores son la bomba, te pondrán música, te explicaran la historia de algunas islas, te enseñaran dónde viven los famosos, dónde se grabó los Piratas del Caribe y algunas otras películas, te sacaran fotos… os dejo algunas de las fotos para que los veaís con vuestros propios ojos. Estoy de acuerdo de que el precio es un poco caro, en realidad las Bahamas en general son caras, pero si tenéis la oportunidad, no dejéis de ir. Mi única queja es ir a la isla de los cerditos cuando más barcos estaban allí, demasiada gente para mi gusto. ¡Ah! Tened cuidado con los cerditos, que parecen muy monos pero son muy espabilados, y muerden!

 

Mi último día lo dediqué a visitar Cable Beach y a hacer compras por el centro. Cable Beach es bastante bonita también, pero como las playas que ves en el tour a Exuma, ningunas. Fue uno de mis mejores viajes, la gente es maravillosa y muy amable. Por la noche depende de la zona, quizá deberías ir con un poco de cuidado, pero si te alojas en las zonas hoteleras no deberías tener ningún problema. Recomendable 100% pero siempre y cuando no te quedes solo en Nassau y visites las islitas que hay alrededor.

La llegada a la gran ciudad

En mi caso, he llegado a la ciudad que nunca duerme con el visado de trabajo L1. Sabía que los principios siempre son difíciles, no es la primera vez que vivo en otro país, pero la verdad que no me esperaba tener todas las dificultades que estoy teniendo en esta ciudad. Empezaremos por el principio.

Barcelona – New York JFK

Llegas al aeropuerto y primero te encuentras una cola en inmigración de aproximadamente  una hora. Le enseñas los papeles al oficial, te los sella, se queda una copia, te hace un par de preguntas y te deja pasar. Y piensas, pues no ha sido para tanto. Recoges tus maletas, cuatro en mi caso, y pagas 6$ por un carrito para poder salir del aeropuerto con tantas maletas. Al salir, te ofrecen taxis por todos lados, pero los taxis oficiales que van con taxímetro están al final. Te preguntan dónde vas, y te fijan un precio (ahí te incluyen los extra por maletas, por ser de noche, por los túneles, todo MENOS la propina). Cuando llegas a tu destino, tienes que decidir cuánta propina le dejas al taxista. También puedes no dejar, pero para recorridos largos, siempre debes dar propina, ya que sino te mirarán y te hablarán mal. Las propinas forman parte de la cultura americana, me extenderé más sobre este tema más adelante. También puedes coger taxi o tren dependiendo del aeropuerto, pero en mi caso era muy tarde por la noche, así que preferí la opción más cómoda, rápida, y sí, cara.